12 Tóxicos contaminantes en el trabajo de auditoría

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Un trabajo de auditoria se puede contaminar por los siguientes factores:

  1. Pasillos de noticias: En espacios comunes es fácil escuchar conversaciones de personas. Algunos subalternos en forma mal intencionada aguzan el oído casualmente para espiar a propósito lo que otros hablan con el ánimo de murmurar y dañar.
  2. El abatimiento de bien ajeno: Esto es envidia y desprecio por los logros de los compañeros de grupo fomentando la no comunicación efectiva y afectiva dentro de la Firma.
  3. Ánimo destructivo: En los equipos de trabajo siempre existen personas que no consiguen adaptarse del todo y por el contrario son tóxicos, contaminan el ambiente y crean descontentos colectivos.
  4. Atolondramiento: El equipo de trabajo labora de forma irreflexiva, imprudente e inconsciente y no miden las consecuencias de sus actos ni los riesgos futuros.
  5. Pereza: Estado de desinterés y falta de motivación o entusiasmo en que se encuentra el equipo de auditoria tolerando indiferencia ante cualquier estímulo externo.
  6. Falta de compromiso: Integrantes del equipo que no sólo viven disgustados con su trabajo, sino que están ocupados exteriorizando su descontento y minando lo que logran los demás auditores comprometidos.
  7. Falta de liderazgo: Los mandos superiores no saben dirigir grupos -no son líderes-, no asumen su responsabilidad como dirigentes y se ponen del lado de sus subordinados, enfrentándose a la Firma.
  8. Improvisar: Todo acto del auditor no está planeado y fundamentado para responder a una intención definida, que será medida y controlada.
  9. Inhabilidad de respuesta inmediata ante una situación crítica: Es decir, no hay potencial humano en el equipo de trabajo para la solución de problemas y conflictos de juicios.
  10. Falta de capacitación, entrenamiento y estimulación: Esto es, la ausencia de formación laboral del auditor para desarrollar su cargo o una función dentro de la Firma con mayor eficiencia.
  11. Posponer todo: Se tiene en el grupo el mal hábito -nada saludable- de ir aplazando las actividades y tareas relevantes para más adelante, cargando el ambiente de ansiedad, frustración y estrés al no poder cumplir el cronograma de sus actividades.
  12. Relaciones sentimentales: Las relaciones de pareja entre colaboradores no se sabe manejar adecuadamente y entorpece el clima laboral, creando tensión e incomodidad entre el grupo de trabajo.

 Mauricio Guillermo Díaz Villate

Contador Público Universidad Central, Especialista en Ciencias Tributarias Universidad Central, Diplomado Contabilidad Internacional y Modelo Contable Internacional NIC – NIIF, curso finanzas para los negocios con aplicaciones en Excel, Universidad Nacional de Colombia; con más de 20 años de experiencia en Revisoría Fiscal y auditorías integrales, lograda en entidades públicas, privadas y en firmas de auditoría nacionales e internacionales. Colaborador de Auditool.

Bogotá D.C., Colombia

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